Todas las grances ciudades tienen su plaza más representativa, esa que para muchos sirve de lugar de encuentro, de corazón bullicioso por el que pasar, reunirse y verse. En Lisboa no podía ser menos, y la suya la tienen en la Plaza del Rossio, situada en la Baixa, la parte baja de la ciudad, una enorme plaza que también ha sido escenario de muchos de los acontecimientos históricos de Lisboa.
El aspecto actual de la plaza data de las reformas y reconstrucciones que tuvieron lugar tras el terrible terremoto de Lisboa de 1755, a excepción del Palacio de Almada, hoy conocido como Palacio de la Independencia, que fue el único edificio que más o menos pudo sobrevivir a la catástrofe.
Hay diversos monumentos y detalles que os llamarán la atención de este lugar. Veréis en el centro la estatua de Pedro IV, primer rey de Portugal y primer emperador de Brasil, colocada en 1874 sobre una columna de treinta metros de altura, la fachada de la Estación de Trenes del Rossio, construida entre 1886 y 1887, así como el Teatro Nacional Doña María II, teatro nacional de estilos neoclásico, erigido en 1840 en el solar que antes ocupaba el Palacio de la Inquisición.
Porque en esta plaza llegaron a realizarse las terribles ejecuciones públicas por mor de la Inquisición, además de otros eventos menos escabrosos, como los juegos medievales, ferias de ganado, carreras de caballos, etc… Lo que hace que la Plaza del Rossio haya sido desde siempre un lugar muy concurrido en Lisboa.
Tanto de día como de noche, la Plaza del Rossio es un lugar muy animado, ya que está rodeada de tiendas, bares, cafés y restaurantes en los que poder ir de compras, tomar algo o cenar. Precisamente entre estos establecimientos se halla el Café Nicola, posiblemente el café más famoso de Lisboa, un café que tiene unos doscientos años. Claro, no es un lugar para bolsillos débiles… Y también la Pastelería Suiça, un lugar para probar los exquisitos pasteles de la ciudad.
A mí me gusta particularmente, además de los demás monumentos de la plaza, el adoquinado en forma de mosaicos blancos y negros en forma de onda. Lo veréis reflejado en muchas otras grandes plazas de la ciudad, ya que es muy típico en Portugal.
Ya que estáis en la plaza, y si tenéis tiempo, no está de más hacer una pequeña visita guiada al interior del teatro nacional. Se llevan a cabo los lunes, a partir de las 11.30 horas.
Buscar hoteles en Lisboa cerca de esta plaza puede ser una buena opción.

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